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comunicado de prensa

mariana castillo deball: serpent disappearances - Exposiciones - Kurimanzutto

La práctica de Mariana Castillo Deball examina cómo se producen, circulan y reivindican las narrativas históricas. A través de trazos, dibujos, grabados y frottages, reactiva materiales y relatos del pasado, preguntándose quién tiene acceso a ciertos objetos históricos y cómo las narrativas que los rodean pueden reformularse.

Para su primera exposición en kurimanzutto, Nueva York, Castillo Deball presenta Serpent Disappearances, un proyecto que traza la construcción y el desarrollo de Feathered Changes (2025), una obra pública a gran escala comisionada para la plaza donde se encuentran las nuevas David Geffen Galleries, diseñadas por Peter Zumthor para el Los Angeles County Museum of Art. Ubicada en un terreno que alguna vez fue moldeado por un extenso ecosistema de humedales, el proyecto de Castillo Deball en la plaza retoma su interés por la geología, el tiempo, la historia y el trabajo como fuerzas que se entrelazan en un lugar específico.

A lo largo de más de dos años, el desarrollo de esta comisión implicó una colaboración cercana tanto con el arquitecto como con ingenieros y equipos de construcción en Los Ángeles. Serpent Disappearances transporta ese extenso trabajo de campo a la galería, haciendo visibles las herramientas, métodos y relaciones que dieron forma a la plaza del LACMA.

La primera pieza que encuentran los visitantes es Feathered Serpent (2016), una obra de concreto que precede y anticipa conceptualmente la comisión en Los Ángeles. Producida originalmente para la exposición Feathered Changes, Serpent Disappearances en el San Francisco Art Institute, la escultura surge de la investigación de Castillo Deball sobre la dispersión de los fragmentos de murales de Teotihuacan en colecciones alrededor del mundo, una indagación que conecta la arqueología, las prácticas museísticas y la circulación de artefactos en múltiples contextos institucionales y culturales. Desde hace algunos años, la serpiente emplumada—una criatura mitológica presente en las culturas mesoamericanas, que simboliza la conexión entre tierra y sol, suelo y agua, territorio y transformación—ha sido un motivo recurrente en la práctica de Castillo Deball, al que regresa a través de distintos formatos y medios de expresión.

Un textil de gran formato se despliega a lo largo de la galería. Este fue creado mediante la técnica del frottage, al frotar la tela directamente sobre la superficie texturizada del pavimento de concreto para registrar las huellas de la plaza del LACMA. A manera de palimpsesto, este textil acumula las impresiones de múltiples zonas del piso, incluyendo elementos de infraestructura como las tapas de registro, generando así un mapa táctil de las huellas del edificio.

En los muros de la galería cuelga una serie de obras de cerámica que muestra las técnicas desarrolladas por la artista en colaboración con los equipos de construcción de Los Ángeles. Juntos, probaron diferentes métodos para marcar la superficie del concreto usando cuerdas, cepillos, sellos e incluso sus propias manos para crear el ritmo y las texturas que dieron forma a la composición del piso. Estas placas de cerámica ofrecen una visión cercana y detallada del proceso de la artista.

En la exposición también se presenta una serie de paliacates, comúnmente utilizados por los trabajadores en las construcciones para protegerse del polvo y el sudor, producidos por la artista con la técnica japonesa de teñido por reserva con pigmento índigo. Cada textil, hecho a mano, reproduce secciones en miniatura del piso de la plaza e incluye una etiqueta con los créditos de las más de cien personas que estuvieron involucradas en el proyecto y quienes en 2025 también recibieron un paliacate de la artista como agradecimiento.

Los trabajadores a menudo utilizan cinturones de cuero para cargar sus herramientas, que suelen estar grabados y personalizados con sus nombres, como si cada uno fuera un pequeño taller mecánico, individual y portátil. La artista intervino una serie de estos cinturones con grabados de un juego de sellos metálicos modulares del calendario azteca que encontró en el centro de la Ciudad de México. De éstos cuelgan herramientas hechas de cerámica y patas de animales nativos de estas tierras, como castores, correcaminos, bisontes, lobos, mapaches y osos.

La exposición concluye con una selección de placas de concreto vaciado que fueron producidas en Los Ángeles. Hechas con las mismas técnicas de texturizado que las obras de cerámica, estas piezas registran las líneas orgánicas, los patrones de cuerda y las huellas de animales que fueron usadas para el piso. Instaladas sobre repisas metálicas junto con documentación fotográfica de la producción de la plaza, las placas conforman un índice de gestos, materiales y colaboraciones de este proceso.

En conjunto, estas obras trasladan el proyecto de la plaza a la galería para replantear su construcción como un proceso de inscripción colectiva. Más que presentar la obra pública como un resultado fijo y aislado, Serpent Disappearances destaca el trabajo, la experimentación y las negociaciones materiales que la hicieron posible.  Al hacerlo, la exposición extiende la investigación de Castillo Deball sobre cómo viajan las historias a través de distintos territorios, integrándose en nuevos sitios, contextos y formas.