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Para la última sesión de Siembra en kurimanzutto, la artista argentina Mariana Telleria presenta el registro de su intervención Las noches de los días (2014) proponiendo un dispositivo construido ex-profeso para Siembra 34.

Una mañana de agosto, en 2014, la ciudad de Rosario –tercera ciudad argentina por número de habitantes–, se despertó convulsionada: el tradicional Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino cambió su habitual color exterior y fue pintado enteramente de negro. Meses atrás Telleria había recibido una invitación para participar en Ampliación, una exposición colectiva curada por Leandro Comba. Ya el título sugería la dirección que la artista habría de tomar. Envió un mail al curador describiendo su propuesta:

 

Quiero pintar de negro el exterior del museo, la Ampliación va a llegar hasta las sesiones del Concejo Deliberante, ¡¡si es que realmente queremos Ampliar!! Esta es una ampliación entendida como expansión, como eco, como repercusión.. me interesa pensar los aspectos más abstractos de la idea, su condición significante y el impacto en términos de la recepción masiva…

Propongo un evento que sucede cada 24 horas; del día a la noche la forma aparece y desaparece, revelando los dos extremos del acto: lograr una diurna plenitud formal hasta su fundición camaleónica con la oscuridad.

 

Durante un tiempo el nombre de la artista no trascendió, la intención artística se volvió anónima, el espectro simbólico se amplió generando así muchísima confusión en cuanto a la naturaleza de la intervención. ¿Cómo saber si ese cambio de color había sido comisionado por el Estado, por una empresa o por un híbrido estratégico entre los dos? “¿Arquitectura/arte o vandalismo?”, “¿Arte o falta de respeto”, se preguntaban los medios. Lo que hizo Las noches de los días, además de señalar lo que ya estaba ahí y llevarlo a la primera plana del diario, fue restablecer, a través de una disrupción violenta, la existencia de lo público en tanto fuerza compleja que construye activamente lo social.

Los efectos sobre la opinión pública fueron un aspecto fundamental de la obra. Las reacciones, muchas de ellas guiadas por argumentaciones falsas e infundadas, fueron disímiles y extremas. Se acusó a la artista, entre otras cosas, de ser una usurpadora salvaje y subversiva y de destruir el patrimonio arquitectónico utilizando fondos públicos. Telleria se encargó de compilar y archivar todo el material disponible y, en el año 2017, el proyecto se prolongó en una publicación de 100 páginas en formato tabloide, que incluye desde batallas campales en redes sociales, artículos periodísticos, notas de opinión y comentarios de lectores tanto de sitios web de noticias como del libro de visitas del museo.

En Siembra 34, Mariana Telleria propone un dispositivo museográfico que apunta a traducir mediante recursos plásticos y formales aquella experiencia del 2014. Buscando un equilibrio entre la dimensión lírica y la dimensión política de Las noches de los días este dispositivo asumirá también la función de contenedor de una nueva edición de la publicación que estará disponible para el público.