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biquini wax eps, sa la na, a yuum, iasis/ laissez faire-laissez passer, kurimanzutto, ciudad de méxico, 2020

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sa la na, a yuum, iasis / laissez faire, laissez passer

Para Siembra 9, kurimanzutto presenta Sa la na, a yuum, iasis / Laissez faire, laissez passer de Biquini Wax EPS. Instalación multidisciplinaria concebida como una alegoría paródica de la liberalización económica que experimentó México durante los años 80 y 90. Las costillas expuestas de Keiko —la primera orca superestrella— son el escenario para un cúmulo de composiciones poéticas que transfiguran este cadáver en un museo de la NAFTAlgia1. Este indigesto entorno, situado en y alrededor de los restos de la célebre ballena, conforma un abigarrado ensamblaje fisiocrático que representa algunos hechos fundacionales para el régimen neoliberal.

La pieza despliega una narrativa barroca que puede interpretarse en tres registros que se infectan mutuamente. El primero evoca elementos relativos a la vida de Keiko durante su cautiverio en el parque temático mexicano Reino Aventura (ahora Six Flags), de 1986 a 1996. El segundo corresponde a sucesos de la historia política y económica contemporánea ocurridos en este mismo periodo, años clave de la institucionalización del neoliberalismo a la mexicana. Por último, el tercer registro juega con la relación entre Keiko y la cultura de masas que reflejó esta apertura oceánica —al mar del imaginario de la globalización—. Conjuntamente, estos registros materializan una metáfora de la trunca felicidad social y política tras la integración de la economía nacional — subdesarrollada, atrofiada por décadas de cautiverio y proteccionismo estatal— al vasto piélago del libre mercado internacional. Una pulsión utópica cuyo síntoma más lacrimoso fue la idealizada liberación de Willy/Keiko en 1996.

La instalación, previamente presentada en el Palais de Tokyo en París, está conformada por una réplica en fibra de vidrio de una orca de siete metros —una medida similar al verdadero Keiko— que contiene una serie de esculturas hechas con foamy moldeable. Éstas a su vez escenifican subconjuntos que corresponden a los diez años que la ballena pasó en México. Mediante estos objetos, la NAFTAlgia aparece como una serie de desviaciones de la cultura popular del periodo que transformó a Keiko en Willy, producto de exportación global para satisfacer las demandas de “libertad” propias a la era del final de las ideologías.

Esta obra incluye un video a dos canales: en uno de ellos Keiko, interpretado por una máscara diseñada para Snapchat, se entrevista a sí mismo con una vocalización en lenguaje cetáceo. El segundo canal muestra escenas icónicas de Free Willy (1993), la producción de Hollywood que lanzó a la ballena asesina al estrellato mundial.

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Mediante estos objetos, la NAFTAlgia aparece como una serie de desviaciones de la cultura popular del periodo que transformó a Keiko en Willy, producto de exportación global para satisfacer las demandas de “libertad” propias a la era del final de las ideologías.

sobre el colectivo

Biquini Wax EPS no es un colectivo, no es una cooperativa, no es una galería, no es un espacio de arte, no es independiente, no es negocio, no es una casa, no es un museo, no es una estética, no es un cuarto de depilaciones, no es un casino solidario, no es una tumba tumbada, no es un quirófano, no es un yacimiento de café soluble, no es un picadero Pokemón, no es chilango, no es TV ni accionista de Netflix. No es una partícula de mole, no es un café-internet, no es una nariz 4ever, no es rock en tu idioma, no es una empresa socialmente responsable, no es un hostal sin agua caliente, no es una fábrica infinita, no es una app de las abs, no es una discoteca larga, no es un cine en la cabeza de un alfiler, no es karaoke post-alfabeta sin proyector, no es una agencia freelance de acumulación simbólica, no es un yacusi en Cuernavaca, no es un club de lectura en el desierto, no es un espacio púbico en tu celu, mucho menos un conjunto musical de autodefensa epistémica. No es un templo sin escrituras, no es una noche bohemia durante el día, no es una mancha más en la economía barroca de la mirada estrábica. Pero bien podría ser cualsea de las opciones anteriores, centrifugada dentro de una licuadora que opera gracias a la energía térmica de un enjambre de tortugas pedaleando sin parar.

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